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La presente publicación es fruto de las ponencias realizadas en el seminario realizado por la Consejería de Trabajo e Industria a través de la Dirección General de Formación Profesional y Empleo como parte del desarrollo de un proyecto transnacionacional denominado J-100 REGIONES celebrado en septiembre de 1997.
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El presente seminario, enmarcado en la iniciativa comunitaria ADAPT, y dentro del proyecto transnacional J-100 Regiones. Cuando la Dirección General de Formación Profesional y Empleo asumió el citado proyecto lo hicimos con la incertidumbre de no saber hasta qué punto seríamos capaces de obtener resultados dada la complejidad del modo de trabajo y el alto número de regiones implicadas.
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Ahora que el proyecto toca su fin estamos comprobando que efectivamente se están obteniendo interesantes resultados e indudablemente constatamos que ha valido la pena el esfuerzo realizado.
A lo largo de los dos años que ha durado el proyecto hemos establecido lazos y relaciones interesantísimas para nuestra región que aunque ha terminado el proyecto procuraremos mantener.
Entrando ya en la materia del seminario en sí hay que reconocer que la formación de formadores es una cenicienta, uno de esos asuntos olvidados en la Formación Profesional. Olvidado probablemente por la enorme demanda de formación en general que existe y la necesidad de concentrar nuestros esfuerzos en esa formación. Sin embargo no debemos olvidar que para dotar a esa formación que exige nuestros esfuerzos de niveles calidad no podemos olvidar a quienes han de transmitir los conocimientos, las destrezas y las actitudes. A quienes han de enseñar el aprender a aprender.
Por ello confieso mi satisfacción porque a este tema se le dedique el esfuerzo necesario a través del presente seminario y que además el seminario se celebre en Andalucía.
Por nuestra parte hace un tiempo que hemos empezado a insistir en la formación de formadores. Sin embargo no basta con realizar muchas acciones formativas destinadas a los formadores sino que es preciso garantizar que dichas acciones van destinadas y son aprovechadas por aquellas personas que lo necesitan para la mejora de nuestro sistema de Formación Profesional Ocupacional.
Es importante cuando hablamos de la formación para los formadores no quedarnos exclusivamente en la metodología sino abarcar también el perfeccionamiento técnico porque las Nuevas Tecnologías se multiplican incidiendo prácticamente sobre todas las ocupaciones, el mercado de trabajo cambia y el formador debe estar al día.
Por último, no debemos olvidar que el formador es al final, la única persona de todo el sistema con la que el alumno tiene contacto, y en este sentido debemos aprovecharlo porque es el puente entre el alumno y el mercado de trabajo, es una especie de embajador capaz de transmitir actitudes, interés por las Nuevas Tecnologías, actitudes de carácter social, modos de estar en el mercado de trabajo.
Reitero mi bienvenida a los presentes y deseo que el trabajo que vais a desarrollar en este seminario sea agradable y produzca los resultados esperados.
Antonio Toro Barba
Director General de Formación Profesional y Empleo
Consejería de Trabajo e Industria. Junta de Andalucía.