Podemos pensar que la escasa experiencia de Pedro como
formador lo conducen a presentar sus clases con un dominio y organización
de los contenidos equivocadamente “estáticos”, que por
una parte le da seguridad, pero por otra inhibe la participación de los alumnos en el aula y recae en él todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Veamos porqué:
Es un domingo por la tarde y Pedro ha decidido “echar un vistazo” al plan de trabajo de la semana. Leyendo el plan del curso se da cuenta que algunos de los objetivos son transversales a toda la programación.
Por ejemplo para elaborar un plato internacional debes conocer, saber preparar y conservar carnes y pescados, además de prever productos necesarios en “stock”. Hasta el momento en las presentaciones que Pedro ha puesto en marcha a la hora de introducir un nuevo tema, la responsabilidad, exposición, dirección y organización ha recaído sobre él, obviando la participación de los alumnos en el proceso, al igual que el uso de interrelaciones entre sus alumnos como herramienta de aprendizaje.
Pedro piensa: "tengo que buscar una nueva forma de compartir la responsabilidad, dirección y organización de los contenidos que haga hincapié en la participación de los alumnos".
