Pablo es un consumado cocinero. Le gusta no
sólo
cocinar sino enseñar
a otros el arte de la cocina. Por ello en un momento de su vida
profesional optó por ser formador de FPO, como él dice: “ cocinar
consiste en desarrollar la creatividad utilizando la imaginación
a través de las competencias necesarias”.
Este año es su tercer curso como formador de futuros cocineros, su corta experiencia en ello le dice que tiene que cambiar la forma en que se desarrollan las clases. Reconoce que los contenidos del curso son los adecuados, pero la metodología que utiliza no le ayuda a crear un ambiente de aprendizaje colaborativo entre los alumnos.
Por el contrario, aunque los alumnos
adquieren el conocimiento y las competencias necesarias, está “luchando” todo
el curso evitando situaciones competitivas y comparativas entre los
mismo, que para nada ayuda a crear un clima de aprendizaje adecuado
para que los alumnos lleguen a ese fin que pretende: “el gusto
por cocinar”. Pablo se pregunta: ¿Qué puedo hacer? ¿Sería
conveniente cambiar de metodología? ¿qué estrategias
o herramientas puedo utilizar?
