Pedro reconoce que los alumnos de su clase presentan distintos potenciales
(intelectuales, de habilidad, de actitud, de creatividad, de iniciativa,
de interés, etc.).
Roberto por ejemplo es un alumno “brillante” y así es considerado por los demás, tiene destrezas manipulativas que le hacen ser “el primero en terminar cualquier tipo de tarea culinaria”. Esto provoca por ejemplo que Raúl que posee poca experiencia y habilidad manual se sienta en muchas ocasiones “infravalorado”.
Sin embargo, el formador conoce el potencial creativo de Raúl, por ejemplo es capaz de mezclar condimentos opuestos en sabor anticipándose al resultado que se obtendrá y lo razona; lo que no es capaz de hacer Roberto. Estas diferencias de potenciales hacen pensar a Pedro la forma en que cada uno de sus alumnos puede desarrollar su propio potencial, y sean valorados por él.
La idea de formar grupos de alumnos con distintos potenciales no
es nueva para él.
De hecho, el año pasado en el curso formativo sobre “Metodología
grupal”, estudió la posibilidad de aplicar esta técnica en
su grupo de alumnos. Por falta de tiempo, no la puso en marcha, sin embargo ahora
piensa que una buena técnica y situación para llevarla a cabo.
