Una vez que Jorge y Eva han realizado la primera actividad en el grupo
intentan sacar conclusiones de esta puesta en marcha. Se preguntan que
quizás no hay sido la elección de esta técnica acertada
para el comienzo del trabajo, ya que implica demasiada coordinación entre todos para trabajar.
Es preciso señalar que los alumnos tampoco se hayan concienciados de la necesidad de su participación para el desarrollo de la tarea, es decir, los alumnos no tienen en el grupo una meta común para trabajar.
Para ello los formadores invitan a los alumnos a participar en una técnica para conocerse mejor y realizar una actividad mediante la técnica denominada “el dibujo es la clave”.
Jorge y Eva colocan una caja en el aula con tarjetas que han puesto en el centro del grupo cada una de las cuales lleva impreso un dibujo o número, una por participante y dicen:
“Tenéis que coger una tarjeta y pasar la caja a los compañeros. A continuación debéis agruparos los miembros que tenéis una tarjeta igual a los demás ... así formaréis grupos provisionales ...
Un alumno pregunta: ¿qué hacemos en el caso de que un compañero no tenga afinidad con nosotros?
Eva responde: “en ese caso deberéis negociar vuestra participación y la de los demás en el grupo”
Los formadores se preguntan acerca de esta nueva agrupación para realizar una actividad y qué tal reaccionarán los alumnos

