Jorge y Eva deciden, después
de la primera conversación, comenzar creando interés en los alumnos
por el trabajo en grupo con una metodología participativa, ya que de
esta forma obtendrán más beneficios que trabajando individualmente
y mejorarán sus relaciones.
Para ello Eva sugiere a Jorge:
“Jorge,
tengo una idea para empezar a trabajar en esta línea. ¿Qué tal
si el primer día de clase preguntamos a los alumnos, mediante un cuestionario,
cómo aprenden mejor y de forma más satisfactoria, contestando en
principio con “si” o “no “ a las cuestiones que se le
formulen, para pasar más tarde a concretar determinados aspectos que sean
susceptibles de debate”.
Jorge responde a Eva: ¡Me parece estupendo,
es muy buena idea, pero tendremos que elaborar el cuestionario y no deberá ser
demasiado extenso! ¿Qué te parece?
Ambos formadores comienzan a elaborar un cuestionario en el que se recoge lo
siguiente:

Ambos formadores entran en las aulas y comentan lo siguiente a los alumnos:
“Buenos días, en este primer día de curso vamos a realizar un sondeo para que podáis opinar acerca de la forma en la que vamos a desarrollar el trabajo en este curso, ya que podríamos utilizar una metodología participativa para que todos los alumnos se encuentren integrados en el mismo. Debéis rellenar en primer lugar este cuestionario de forma individual para pasar posteriormente a comentarlo. ¡Podéis empezar!”
