SITUACIÓN
1. Compartiendo problemas.
En la cafetería de un centro de Formación Ocupacional,
Pablo conversa con Lucía, una de sus colegas, sobre los problemas
de enseñanza con que se encuentra a la hora de impartir sus
clases.
Pablo hace ya algunos años que descubrió su interés
por la docencia, pero éste es su segundo año como formador.
Pablo
Mi primer año como docente fue malo, pero éste me van
peor las cosas, pues no sé como actuar para que los alumnos
aprendan lo que realmente les quiero enseñar. Como futuros técnicos
de mantenimiento de aeronaves, les interesan más los módulos
de Materiales, equipos y herramientas, de prácticas de mantenimiento,...
y todos aquellos que tienen un componente práctico. Pero como
bien sabes, mi módulo es el de física, más teórico
y menos atrayente. Dime qué puedo hacer.
Lucía
Creo
que la solución no está en que yo te diga lo que tienes
que hacer, sino en que te replantees la forma de dar las clases, en intentar
poner en práctica diferentes técnicas didácticas.
Por supuesto que puedes contar conmigo, pero no creo que la clave esté en
que te de mi solución.
Pablo
Pero si lo hago lo mejor que puedo. Son mis alumnos los que deben aprender
día a día, añadiendo los conocimientos que les imparto
a lo que ya saben, de ahí que tengan que memorizar determinados
conceptos que son los que les van a permitir seguir aprendiendo. De hecho,
me esfuerzo en repetir dichos conceptos para que actúen como estímulos
de aprendizaje.
Lucía
Bueno mira, es la hora y tengo que entrar en clase. En otro momento seguimos
hablando, si quieres. Pero recuerda: ¡siempre se pueden intentar
nuevas fórmulas...!
Antes de entrar en clase, Lucía se queda pensativa por unos momentos y se pregunta si no tendría que haber estado más cordial con Pablo. En otro momento le explicaré más detenidamente mis intenciones, pensó... y siguió hacia el aula.

